Joe Cocker (1944-2014)

Joe Cocker

Mi relación con Joe Cocker siempre fue superficial, parecida a la que se tiene con algunos compañeros de la fiesta con los que no profundizas, pero con los que convives de manera agradable. Aquellos a los que no les cuentas tus secretos y ellos no te cuentan los suyos. Cordialidad y distancia. Aunque sabía que tenía una buena voz, por alguna razón que escapa a mi entendimiento nunca profundicé en su trabajo.

Durante mucho tiempo, mi único contacto con él fue a través de un cover de una canción muy famosa y que fuera el tema de un programa de televisión -terriblemente cursi, por cierto-, el cual fuera transmitido en México durante larguísimas temporadas. Y cuando hablo de cursi, me refiero al tipo de programa que uno niega frente a los amigos tratando de adoptar la facha de duro, pero que se mira a escondidas con regularidad para no perderse ningún episodio. Placer culposo dirían algunos.

Recuerdo que mi padre siempre me decía con un total desconocimiento de mis gustos: “¿no te gusta Joe Cocker?, deberías escucharlo, él es uno de los grandes” y yo invariablemente hacía oídos sordos a sus recomendaciones. De niño este tipo de sugerencias, yo las consideraba despectivamente “música de viejos”. Tendría yo trece o catorce años y como se podrán dar cuenta, era un adolescente odioso.

Ahora me he dado a la tarea de investigarlo y he descubierto que la prensa especializada lo considera como uno de los cantantes más importantes de todos los tiempos, conocido por su voz aguardentosa y sus espasmódicos movimientos en el escenario. Gran intérprete de covers, hizo una aparición estelar en el legendario festival de Woodstock, donde deleitó a su público con “With A Little Help Of My Friends” -original de los Beatles-, en una versión muy suya y por la cual sería conocido en todo el mundo.

Cocker grabó alrededor de una veintena de álbumes y mucha de su obra fue utilizada en diversos medios, desde comerciales y programas de televisión hasta bandas sonoras de películas. Llegó incluso a salir en la pantalla grande en pequeños papeles y cameos. Nunca lo hubiera imaginado. A mis ojos un artista conocido por tocar covers -sin importar una fantástica interpretación- carece de originalidad y de talento, es más, bajo esa premisa podría decirse que soy un snob en lo que a música se refiere. Como podrán percatarse, puedo ser intransigente hasta lo más profundo de mi ser. Hoy por hoy y en mi defensa, puedo afirmar sin temor a equivocarme que se me va quitando con el paso de los años.

Ahora me daré a la tarea de escucharlo con detenimiento, ya sin los prejuicios y las pretensiones de un adolescente sediento de aceptación social. Posiblemente escriba más acerca de él en un futuro no tan lejano. Es una pena que en algunos casos el artista tenga que morir para llegar a una mayor audiencia y obtener el ansiado reconocimiento.

Nacido en Inglaterra, tras una prolífica carrera sucumbe finalmente al cáncer de pulmón en Colorado, Estados Unidos. Es esa una prolongada y dolorosa enfermedad que nos ha arrebatado a uno más de los grandes -habiendo tantos artistas prescindibles-, pero como ustedes y yo sabemos, no podemos discutir con la más elemental de las leyes de la vida.

Descanse en paz.

Missus Beastly – SWF Session 1974 (2012)

missus beastly swf

Otro de los grandes exponentes del krautrock a principios de los años setenta, era Missus Beastly. Un conjunto formado en el distrito de Herford, Alemania en el año 1968 -siendo sincero, ni siquiera había escuchado nombrar ese lugar antes de ahora y tuve que investigar porque me parecía más probable que estuviera localizado en Mississippi que en Europa-.

En sus inicios, su estilo era similar al de los conjuntos de rock psicodélico propios de la época, pero con el paso del tiempo fueron evolucionando más hacia el free jazz, siempre a través de larguísimas improvisaciones que recuerdan a los conjuntos de la Costa Oeste de los Estados Unidos, típicos de la década anterior.

Originalmente, llevaban por nombre Psychotic Reaction, pero adoptaron el nombre de Missus Beastly, al inspirarse en un personaje de un programa infantil de televisión -haciendo mis pesquisas no pude encontrar por ninguna parte una sola imagen de dicha fuente de inspiración, con toda probabilidad por tratarse de algo que rebasa los cuarenta años y ser información que ha llegado de oídas hasta el día de hoy-.

La historia de la agrupación resulta por momentos confusa. Después de haber grabado su álbum debut en 1970, un sujeto de nombre Henry Fromm, comenzó a ostentarse como manager e integrante de la banda. Este impostor, relanzó dicho debut con otra portada y un orden distinto en el título de las canciones, llegando incluso al extremo de grabar dos o tres discos bajo el nombre de Missus Beastly con músicos que nada tenían que ver con la alineación original. Llegado el año 1973, este conjunto espurio se desintegra -me gusta pensar que antes de adoptar este papel nuestro infame usurpador trató de hacerse pasar por el quinto Beatle, provocando que sus interlocutores se rieran a mandíbula batiente-.

A partir del año siguiente, los integrantes originales regresan al estudio de grabación con un estilo distinto, más cercano al jazz rock y a una innovadora fusión de géneros, por lo que los días de la psicodelia juvenil de los primeros años quedaron atrás en definitiva. Para este regreso, se une a las filas de nuestro conjunto Dieter Miekautsch, tecladista e ex integrante de la mítica Missing Link, por lo que el sonido progresivo de ésta se vuelve notorio en la ejecución, mezclándose a la perfección con el estilo fusión que su grupo adoptante ya venía manejando.

Nuestro álbum comentado proviene de dos sesiones distintas grabadas para la estación de radio SWF (Südwestrundfunk) en Baden-Baden, los días 25 de enero y 18 de febrero de 1974. Su contenido consta de improvisaciones en el estudio que capturan al conjunto en su época dorada haciendo lo que ellos sabían hacer mejor, música moderna cuya hechura es precisa y su ejecución impecable.

Estas grabaciones fueron hechas alrededor del tiempo en que el álbum Missus Beastly del 74 (este álbum se titula de la misma manera que el debut del 70, lo que contribuye a la de por si confusa historia del grupo), razón por la cual el contenido es similar. Podríamos decir incluso que se trata de una versión alternativa del mismo, variando el orden de los cortes, su duración, los arreglos e intercalando una canción que en su momento fuera publicada en un disco de Missing Link. Algunos podrán decir que es lo mismo, pero les aseguro que no lo es.

En resumidas cuentas, se trata de un trabajo meramente instrumental que combina con elegancia jazz, rock progresivo y funk en perfecta simbiosis. Ritmos y voces ocasionales que se corresponden más con las tradiciones afroamericanas que con las europeas. Esta descripción puede corresponder a un plato que a más de uno le parecerá indigesto, pero esta receta encierra una recompensa para el paladar del escucha paciente y disciplinado.

Para mí las sesiones de radio tienen un sabor muy especial, pues retratan al artista y su música sin los adornos propios de un trabajo de producción concienzudo y deliberadamente pulido. Se trata de grabaciones espontáneas similares a la fotografía grupal en la que unos sacan la lengua, mientras otros le ponen cuernos al compañero que agarran desprevenido. Es la vida misma al momento de vivirse, sin pausas y de corrido, disfrutándola sin pensar en el resultado final. Aquí se distinguen claramente los buenos de los malos ejecutantes. Me resulta similar a observar al leopardo corriendo libremente por su hábitat natural.

Esencial no, interesante y valioso, sin duda. Espectacular. Si lo escuchas en repetidas ocasiones te revelará sin darte cuenta detalles que hasta ese momento habían permanecido ocultos. Apreciación y gusto que crecen de manera casi imperceptible en cada puesta. Dale una oportunidad y verás de lo que te estoy hablando.

Recomendable al 85%.

P.D. Para el auténtico coleccionista me atrevería a decir que se trata de un bocado de cardenal.

Magma – Magma [Kobaïa] (1970)

Magma-Kobaia

A finales de los años sesenta, el rock progresivo se estaba gestando en todo el mundo, particularmente en Europa. Aunque sus más famosos exponentes provendrían de Inglaterra, Alemania e Italia, Francia no sería la excepción. Tierra de grandes pensadores, filósofos, poetas y revolucionarios, no debe sorprendernos una valiosa aportación a una de las corrientes musicales predominantes de la época.

Corría el año de 1969, en la ciudad de París, cuando Christian Vander, baterista con formación clásica, decide formar su banda de rock, la cual llevaría por nombre Magma. Dicho conjunto sería innovador al grado de crear su propio idioma; el kobaïano, el cual es un lenguaje fonético formado a partir de diversos elementos de las lenguas germanas y eslavas. Las letras de las canciones son creadas al momento de grabar en un estudio y derivan de las emociones provocadas por la música. En palabras de su líder, el francés es una lengua que él mismo considera insuficiente para expresar el sentir de su agrupación y su trabajo; algo a mi gusto muy interesante, pero he de revelarles que las letras son del todo ininteligibles.

Ahora bien, el sonido de la banda está firmemente fincado en estructuras propias del free jazz, incorporando elementos neoclásicos, del rock sinfónico y el avant-garde. Es una intrincada fusión de géneros, en la que destacan los largos pasajes instrumentales y la combinación arbitraria de voces tanto masculinas como femeninas.

Magma lleva por título su debut. Una apuesta sumamente arriesgada por tratarse de un álbum doble. Kobaïa es el primer corte de esta placa fantástica. El nombre de esta pieza introductoria sería agregada al título del álbum posteriormente en subsecuentes ediciones del mismo.

Para facilitar la comprensión del lenguaje inventado y la temática de este trabajo, quiero adentrarme en la historia de Kobaïa, la cual trata acerca de un grupo de hombres – aquejados por la desgracia, la hambruna y la devastación- que huyen de la tierra en busca de un nuevo refugio. Después de viajar largamente, se asientan en un planeta desconocido llamado Kobaïa, en el que las cosas empiezan a irles de maravilla, pero como no hay felicidad que dure por siempre, nuestros protagonistas se ven enfrentados con los habitantes de dicho planeta -los kobaïanos- que afirman ser los colonizadores originarios. Este primer larga duración versa acerca de este conflicto. Cabe decir que esta primera idea sería desarrollada profusamente a lo largo de su carrera y a través de composiciones posteriores.

Entender el sonido de la banda va de la mano con conocer sus influencias. Es notoria la admiración por John Coltrane, jazz clásico de exquisita manufactura. Después, se vuelve evidente la influencia de Frank Zappa y los Mothers of Invention, particularmente en lo que a experimentación se refiere. Las estructuras clásicas y el desarrollo de los coros, recuerdan a Carl Orff y su Carmina Burana.

Magma, se vale de diversos instrumentos en su proceso creativo, particularmente guitarra, batería, bajo, flauta, piano y percusiones diversas. Las voces forman un coro e incorporan el estilo de los predicadores de América y África, mientras las líneas de percusión van de un suave murmullo aborigen a la pesada marcha de unas tropas occidentales.

A partir de lo que les platico, me imagino que han de pensar que se trata de una música extraña e incluso imposible de digerir, pero les aseguro que no es el caso. Es un espacio en el que coexisten compenetradas la experimentación y unas melodías de una belleza capaz de robarle el aliento a cualquiera.

Las sensaciones que a mí en lo particular me provoca el álbum, es el de un sentimiento de paz que súbitamente se ve interrumpido por un sobresalto. Hay momentos en que me imagino escuchando el discurso de un dictador en una plaza pública y otros, en los que camino por un corredor obscuro acompañado solo por el sonido de mis propios pasos y los latidos de mi corazón. ¡Fantástico!

Debutar con un disco doble, puede parecerle a uno que otro un exceso, y en efecto lo es. Es comenzar una carrera de forma ambiciosa, pues se corre el riesgo de ser aburrido, tedioso o perder el empuje a las tres cuartas partes de la grabación. Tal es la seguridad y la confianza en las habilidades del grupo, algo notable, pues una obra de estas características era algo inédito a principios de los años setenta.

Pasajes de contemplación y pasajes arrebatados se combinan de forma armoniosa. Éste es uno de los conjuntos que acabo de descubrir recientemente y que al escucharlos, siento ese impulso en mi interior de querer ir a comprar toda su discografía inmediatamente. Ya no me pasaba desde hace mucho tiempo, experimentar esta sensación que ha hecho de mi un melómano compulsivo, y por ende, un coleccionista de hueso colorado.

Probablemente no es para todos, pero te aseguro que si le das una oportunidad puede llegar a sorprenderte. Los oídos no entrenados, lo encontrarán difícil en un primer momento, pero el gusto crece con cada escucha dada. Si te gusta el jazz y no los conoces, te aseguro que te vas a enamorar.

Free jazz tocado por extraterrestres.

Recomendable… al infinito… y de regreso.

Recordando a John Lennon

lennon

En un lunes 8 de diciembre, hace treinta y cuatro años, era asesinado John Lennon en la ciudad de Nueva York. El reloj marcaba las 10:50 de la noche, cuando al regresar a su departamento en el Edificio Dakota, fue llamada su atención por un extraño que le disparó en cuatro ocasiones con un revólver 38 con balas de punta hueca. Acto seguido y como pudo, alcanzó a entrar al vestíbulo donde le dijo al portero: “me han disparado”, desplomándose al momento. Esa no es manera de empezar la semana. Me pongo a pensar y llego a la conclusión de que salvo que te suceda una tragedia, los lunes no pueden ser tan malos.

En esta oportunidad no voy a hablar sobre la carrera de Lennon, su participación en los Beatles, ni de todas las cosas de las que se suele hablar cuando rememoramos su fallecimiento. No me voy a meter en el tema de Mark David Chapman, si leía o no a J.D. Salinger, si éste era un fanático o no lo era, porque son temas de los que se ha escrito hasta el cansancio y además considero que este trágico evento está rodeado de muchos hechos imprecisos que se prestan a la especulación.

Ahora voy a centrarme en mi muy particular relación con Lennon y su trabajo.

La historia es del tenor siguiente. Yo crecí en un ambiente en que la música estaba siempre presente. Mi madre tenía un vinil de los Beatles y ese fue mi primer contacto con la música de dicho conjunto. Ella no es una gran fanática, pues a decir verdad a la fecha se sigue refiriendo invariablemente a dicho a álbum como “el de las cuatro caritas”. Corría el año de 1982, aquel era uno de los pocos discos que mis padres me dejaban manipular con mis manitas regordetas de niño, y como se podrán imaginar, éste se llenó con el tiempo de rayones y huellas digitales. Dedos infantiles y manchas de mermelada.

Pasado un tiempo llegaron los discos compactos, acompañados de una posición económica más cómoda de mis padres, lo cual me permitió el acceso al resto de su discografía. Durante buena parte de mi niñez y pre adolescencia escuché de manera obsesiva el trabajo de los famosos escarabajos, al punto de aprenderme de memoria todas las letras de sus canciones -al día de hoy, no he olvidado ninguna-.

Como buen seguidor, me dio por pensar que era una pena que no hubieran grabado más y cuando escuchaba que los de Liverpool se separaron por culpa de Yoko Ono, yo pensaba: “John podría tener a la mujer que quisiera y sin embargo, eligió a esta señora espantosa”. Al paso del tiempo y a medida que he ido creciendo, comprendí que el amor va más allá de las apariencias y que se puede amar a una persona por algo más que el físico; fue entonces que la figura de ella me pareció menos horrible y dejé de considerarla la razón primordial de la separación de mis ídolos. Probablemente -con un conocimiento más profundo de la naturaleza humana-, el conjunto se desintegró por un tema de egos desbordados, algo que no tendría nada de extraordinario tratándose de personalidades de tales dimensiones.

Con un apetito musical francamente voraz, me seguí  de frente con la carrera de Lennon en solitario. La rebeldía que éste demostraba por las instituciones y figuras de autoridad me pareció fascinante. Material en su mayoría rockero con sus excepciones, pues lo mismo componía una canción de protesta que una balada romántica cursi hasta los tuétanos. Un genio indiscutible. Aunque lo último que alcanzó a grabar padecía gravemente de la participación activa de su pareja.

La obra de nuestro héroe se hizo parte de mi vida cotidiana, llenando durante años mis mañanas antes de irme a la escuela y mis tardes cuando regresaba a la casa. Crecí con él. Dediqué en más de una ocasión alguna de sus canciones a una niña que me gustaba. Me identifiqué con sus letras y el mensaje contenido era para mí, camino a seguir y filosofía de vida.

Ocasionalmente me pongo a pensar, ¿y si John Lennon siguiera vivo?, ¿hubiera envejecido con gracia?, ¿llenaría estadios o se hubiera apagado?, ¿estaría muerto por otra razón?, ¿eventual reunión del grupo más famoso de la historia?, todas esas son preguntas que desde luego no solo no obtendrán una respuesta, sino que se vuelven parte de lo que bien podría ser la trama de una novela.

De lo que sí estoy convencido es que Paul McCartney sería menos famoso y que seguiría existiendo bajo la sombra de Lennon. John hubiera envejecido con elegancia, mientras Paul seguiría con esa cara de máscara que tiene ahora, producto de múltiples cirugías plásticas.

En resumidas cuentas, lo único que podría decir hoy por hoy es que Lennon forma parte de mí y que su música ha sido alimento de mi espíritu durante mucho tiempo. Que siempre que regreso a él, recuerdo pasajes completos de mi vida con alegría y tristeza.

Descansa en paz, entrañable poeta.

Crosby, Stills & Nash – Crosby, Stills & Nash (1969)

Csn

Uno de los primeros súper grupos de la historia es el conformado por David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash. Cada uno de ellos, provenía de famosas agrupaciones que tuvieron diversos problemas, que iban desde diferencias creativas hasta la desintegración.

Crosby, fue despedido de los Byrds; Stills, salió de los Buffalo Springfield al desintegrarse la banda -de la que también saldría Neil Young, cuarto integrante ocasional-, mientras Nash, de origen británico e integrante de los Hollies, harto de sus ex compañeros, abandona y viaja al otro lado del mundo en busca de un giro radical para su carrera.

La historia comienza cuando Crosby y Stills, empiezan a ensayar informalmente. Es importante precisar que el primero de ellos, conoció a Nash con anterioridad durante una gira en el Reino Unido. Ahora bien, un día estaban David y Stephen tocando en una fiesta en casa de Joni Mitchell, cuando de pronto Graham se une a ellos y un chispazo mágico se produjo de manera instantánea, iluminando a todos los presentes. La combinación de sus voces era tan poderosa que deciden formar un nuevo proyecto juntos. Me gusta imaginar la ocasión, con los invitados, un cálido ambiente y el atardecer al lado de la alberca en una reunión de puras súper estrellas; el lugar propicio para algo extraordinario.

Es entonces que deciden utilizar sus apellidos, a fin de que si alguno quisiera salirse, los otros pudieran continuar sin él, además, en caso de tener diferencias no tendrían que pelear legalmente por los derechos derivados del nombre de un conjunto. Ese es el origen de CSN, con una flexibilidad nunca antes vista al no estar constreñidos a una estructura grupal. Estaban listos para entrar al estudio e inmortalizar esa fantástica química para la posteridad.

El otro día platicaba con un amigo muy querido que me dijo: “escribes sobre puros desconocidos, no puede haber grandeza hasta que escribas sobre mi banda preferida, CSN”, cosa que me sorprendió y después de pensarlo, llegué a la conclusión de que tenía razón.

Ahora bien, CSN es su álbum debut. Una pieza folk de indudable belleza. Armonías vocales extraordinarias, rock suave, ligero sabor country, una mezcla exquisita, incluso llega a  incorporar sonidos latinos, mostrando una diversidad poco común. Cada uno de los integrantes aporta un ingrediente específico; Crosby, su activismo político, Stills, la estructura, arreglos y fusión de géneros única, y Nash, una melodía pop de una sutileza incomparable. Los tres, esas voces que combinadas parecen salidas de otro mundo. A mi gusto nunca pudieron superar este primer trabajo, pues fijaron un estándar tan elevado que ni ellos mismos pudieron alcanzarlo nuevamente, sin que esto quiera decir que lo demás que grabaron a lo largo de su carrera no valga la pena.

CSN, se caracteriza por ser estandarte de temas políticos propios de la contracultura estadounidense de finales de los años sesenta y principios de los setenta. Se dice que las tropas estadounidenses escuchaban frecuentemente este primer álbum en los campamentos durante la guerra de Vietnam. Posteriormente, el respeto a los derechos civiles y los horrores de la guerra pasarían a formar parte del discurso habitual de la banda.

Las letras nos hablan de tristeza, amor perdido y tiempos que no regresarán. Aventuras que nos llevan hacia lo desconocido, a lugares nunca antes vistos. Soledad. Poesía capaz de robarnos el aliento con su sencillez y profundidad.

El disco debutó con dos sencillos que figuraron en las listas de popularidad y que fueron éxitos en la radio, lo cual, los catapultaría al estrellato de manera casi instantánea. A decir verdad, esta placa define el estilo de toda una generación de nuevos músicos y su influencia es indiscutible.

Resulta sumamente agradable al oído, recomiendo sin ningún tipo de reservas a todo aquél que guste de la música. Perfecto para una tarde soleada, rodeado de buenos amigos. Un estilo de otra época que ha resistido sin dificultades la prueba del tiempo. Si no tienes el gusto, ¿qué esperas?,  no te arrepentirás.

Recomendable al 90%.

P.D. Mi amigo viajó a Las Vegas con el solo propósito de verlos en directo, entonces me reveló: “si viviera en Las Vegas iría todos los fines de semana a verlos, pero me conformo con ir una o dos veces al año”. Ese sí que es un fanático.

Cuando mi amigo leyó esto, me dijo en tono grave: “¿Recomendable al 90%?, ¿has perdido tus facultades?, recomendable al 100%, güey”. Me encogí de hombros y pensé para mis adentros que es imposible discutir con él.

Johnny Marr – The Messenger (2012)

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Durante mucho tiempo, Johnny Marr estuvo a la sombra de grandes figuras, malamente porque es un guitarrista de innegable talento y ha participado en una larga lista de álbumes que ayudaron a definir el rock británico de los últimos treinta años; eso si, siempre desde la trinchera y tras bambalinas.

Marr, nació en Manchester, Inglaterra, hijo de padres irlandeses. Durante su niñez quiso dedicarse al futbol de manera profesional, con propuestas del Nottingham Forest Football Club y haciendo pruebas para el Manchester City. En una entrevista reveló que era lo suficientemente bueno para jugar en éste último, pero que no había sido considerado debido a que era el único aspirante que usaba delineador.

En 1982, forma junto con Steven Patrick Morrissey, la banda The Smiths, siendo una mancuerna de tal talento que serían considerados entre los dúos creativos más importantes de nuestro tiempo. Con dicha agrupación grabó cuatro álbumes que fueron grandes éxitos entre el público y la crítica especializada, particularmente en el Reino Unido. Su trabajo sería apreciado en el resto del mundo hasta después de la disolución de la referida agrupación.

A lo largo de su carrera escribe, produce y sale de gira con músicos de la talla de los Pretenders, Bryan Ferry, Simple Minds, Talking Heads, Modest Mouse, entre muchos otros.

The Messenger es su primer larga duración en solitario. Un álbum británico hasta la médula de los huesos, tanto como el pescado con papas, el filete Wellington o el cordero al horno con salsa de menta. En éste, predominan las guitarras y los cortes enérgicos, haciéndose evidente el papel que jugaba Marr dentro de los Smiths. Algunas de las canciones contenidas dentro del disco, bien podrían ser sencillos perdidos de la discografía de dicha banda, pero no le piden nada a la susodicha, y créanme que tampoco les hace falta. Johnny escribe y produce su álbum, logrando retratar de manera fidedigna su visión personal acerca de la música.

El sonido resulta ochentero, pero aderezado con una producción moderna y bien equilibrada. Da la impresión en el escucha de ser testigo del surgimiento de un nuevo clásico. Fresco y al mismo tiempo familiar como experimentar un agradable déjà vu. Extremadamente pegajoso, los coros de sus canciones se repiten para nuestros adentros aún después de dejar de escucharlos.

La portada es francamente horrible. Se necesita tener una autoestima notable y una envidiable seguridad en uno mismo para salir retratado de esa manera. Marr no es ningún jovencito y la postura mostrada en la fotografía es francamente ridícula. Una de dos, pareciera que está cruzando por encima de un agujero apoyado en una tablita -mientras hace un esfuerzo por mantener el equilibrio- o peor aún, todo un cincuentón dando un paseo en patineta. Es la imagen de un rockero viejo y decadente.

Pero concentrémonos en la música, debo decirles que hace mucho tiempo no entraba yo en contacto con un disco que quisiera repetir una y otra vez. Elegante y atemporal, destinado a tener un lugar entre los clásicos. Me provoca la sensación de que esta obra va a ser tema de conversación durante mucho tiempo.

Si amas a los Smiths, seguro amarás este disco, particularmente si tienes arriba de treinta años de edad. Para la gente joven, quizá no resulte tan atractivo, aunque para los melómanos consumados será sin lugar a dudas una pieza interesante. No está de moda ni creo que lo vaya a estar. Dale una oportunidad, en una de esas te atrapa como lo hizo conmigo.

Recomendable al 85%.